Estudio Endeudamiento Microempresarial

El estudio dado a conocer el miércoles de diciembre en las dependencias de la FEN de la U. de Chile, y que contó con la participación del Super Intendente de Bancos e Instituciones Financieras, señor Erik Parrado, arrojó resultados interesantes, como por ejemplo que el 42 por ciento de los microempresarios de la Región Metropolitana de la muestra EOD declaran tener alguna deuda, y sólo el 18 por ciento tiene deudas que son utilizadas para su negocio, mientras que el resto corresponde a deudas por bienes de consumo. Y, si bien ese 18 por ciento ya es un porcentaje bajo, la cifra cae aún más, a un 12 por ciento, para aquellos que tienen un ingreso familiar inferior a los $400 mil pesos

En contraste a ese resultado, los microempresarios de la muestra IFIS, se observa que un 87 por ciento tiene alguna deuda, y el 72 por ciento la tiene para un uso asociado a su negocio. De estos resultados, sorprende que entre aquellos que tienen ingresos familiares por debajo de los $400 mil pesos, un 72 por ciento tiene deuda productiva.

Otro aspecto donde existen grandes diferencias entre los clientes de las IFIS y la muestra EOD son las deudas morosas, donde los resultados arrojaron que en la muestra EOD un 27 por ciento de los microempresarios mantiene una deuda morosa, mientras que para aquellos de la muestra de las IFIS, sólo un 13 por ciento mantiene alguna deuda en mora.

El estudio nos permite concluir que si bien los microempresarios alcanzan un nivel de acceso a deuda no despreciable, su acceso a financiamiento especializado para sus negocios es escaso y no es suplido por la oferta de crédito de consumo ampliamente disponible.

Eso sí, sorprende positivamente los menores niveles de sobreendeudamiento y mucho menores de morosidad que se observan en aquellos microempresarios clientes de instituciones financieras especializadas en crédito productivo.

Ante todos estos datos, podemos decir que el diagnóstico sugiere que una ampliación de la oferta de financiamiento a través de instituciones financieras especializadas en microempresarios podría generar mayor inclusión financiera de ellos, especialmente de aquellos con menores ingresos, y mejorar las bajas coberturas de acceso a crédito productivo que hoy se alcanzan. En este sentido, un mayor acceso al crédito productivo puede ayudar a microempresarios vulnerables, porque se destinan los recursos a actividades productivas. En consecuencia, el endeudamiento productivo no puede ser mirado como algo negativo, a diferencia del sobreendeudamiento originado por otros motivos asociados al consumo.

Hoy día existe una ventana de oportunidad para bancos e instituciones microfinancieras en Chile de desarrollar una oferta más variada y ajustada a las necesidades que tienen las microempresas de financiar su actividad productiva. Resulta pertinente resaltar el papel que juegan las autoridades financieras, a fin de promover incentivos tendientes a la innovación y a una cobertura más profunda de poblaciones con poca variedad de opciones crediticias.